Trucos para que el sujetador equivocado no sea el culpable de dañar tu outfit

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El sujetador puede ser el gran aliado a la hora de lucir un outfit perfecto o el responsable de dañarlo completamente. Por esta razón, desarrollamos como una especie de relación amor-odio hacia él, ya que no siempre es fácil conseguir el indicado. ¡Para conseguirlo te damos algunos trucos!

Si estás dispuesta a salir a comprar el sujetador ideal, llévate una camiseta para ponértela encima y ver el efecto. Puede parecer una tontería, pero probarte un sujetador nuevo con una camiseta más o menos ceñida te ayudará a descubrir cualquier imperfección. Recuerda que puede verse muy bonito frente al espejo, pero al colocarte una prenda encima todo cambia.

La lavadora y secadora son los peores enemigos de los sujetadores. Normalmente, acaban por deformarse y perder su forma original y esto conlleva que el pecho no quede tan bonito. Por eso, te recomendamos que cambies de sujetadores cada nueve meses aproximadamente, en función del uso que les hayas dado. Los que usas a diario y lavas casi semanalmente, serán los primeros en perder su elasticidad.

Por otro lado, si al ir de compras consigues el sujetador ideal te aconsejamos que compres varios de la misma forma solo variando colores, ya que eso te garantiza llevar la forma que te gusta sin preocuparte por comprar más dentro de poco.

Si has subido de peso, no tienes que tirarlos e ir por otro, seguro que unos extensores de broche te ayudarán a seguir usándolos sin que te aprieten y saquen los rollitos en la espalda.

Para darle larga vida a los sostenes deportivos, lávalos a mano una vez que los uses (en la ducha, por ejemplo). Así el sudor no los manchará y no perderán elasticidad.

Además, si guardas tus sujetadores colgados en perchas, te asegurarás que no se deterioren y las copas tomen otra forma.

Con estos trucos, un pequeño detalle como el sujetador, puede potenciar tu aspecto en todo momento.

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