La Cueva Negra, ruta con encanto en Montanejos

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Estimado viajero, si tienes el suficiente valor como para adentrarte en lo más profundo del mundo, te proponemos un ruta sin igual por la majestuosa Cueva Negra. Esta gran cavidad situada a unos 800 metros de Montanejos, se extiende a través de una gran sala rocosa de aspecto lunar compuesta por unos 2300 m2. Su entrada, aunque visible desde varios puntos cercanos, puede resultar complicada de ver al principio debido a la densa vegetación que ha cubierto gran parte de su alrededor. Si dispones de unos 45 minutos y buen calzado “cuidado con ir en chanclas o similares” podemos pasar un agradable tiempo, mientras disfrutamos de este tesoro de la naturaleza.

¿Cómo llegar a la Cueva Negra? 

Mapa Montanejos
Imagen:visitmontanejos.es

Lo primero que tendremos que hacer es dejar vuestro vehículo en el aparcamiento que hay cerca de la Fuente de los Baños o bien a la entrada del Pueblo. Una vez listos, abandonaremos Montanejos por la carretera en dirección a La Puebla.

Camino Cueva Negra
Imagen:andacontiocanya.blogspot.com.es

Este pequeño paseo de apenas unos minutos nos permitirá contemplar las maravillosas vistas alrededor del Río Mijares así como las corrientes de agua y piscinas naturales desde una vista privilegiada. Tras unos metros, encontraremos a mano izquierda, un cartel con la senda de la Bojera que posteriormente nos llevará hasta la Cueva Negra.

Cartel Cueva Negra
Imagen:pacosubeybaja.blogspot.com

El recorrido transcurre sin dificultad a través de una frondosa pinada alrededor de la montaña. Más adelante veremos un desvío que lleva hasta la Cueva Negra.

sendero cueva negra
Imagen:casiaventurilla.com

Esta segunda parte puede ser un poco más complicada de subir así que andaremos con más cuidado. Finalmente y después de recorrer otro tramo llegaremos a nuestro destino. Es importante destacar que tanto la Cueva Negra como sus alrededores, están muy bien conservados y se recomienda a los visitantes respetar tanto su fauna como flora. También es aconsejable llevar calzado cómodo y adecuado para senderismo, así como una pequeña botella de agua para no deshidratarse durante la ruta. Aunque el recorrido se puede andar sin problemas durante la mayor parte “idóneo para escapadas en familia” no hay que olvidarse del último tramo donde se dificulta un tanto durante la subida como la bajada posteriormente.

Mi experiencia en la Cueva Negra 

Interior Cueva Negra
Imagen:Interior Cueva Negra.

“La primera vez que vislumbre la Cueva Negra no pude sino sonreír”. Aquella mañana fría de otoño había partido temprano junto con unos amigos en dirección hacia la cima de la montaña. Lo primero que captó nuestra atención fue la fauna y flora característica del lugar, enfrascada en cálidos tonos anaranjados y marrones peculiares de la época. No podía dejar de preguntarme si esa misma sensación de la que irradiaba tal belleza, sería la misma que experimentaron siglos atrás, autores como Caspar David Friedrich frente al romanticismo alemán.

La lluvia de la noche anterior había desaparecido sin dejar rastro alguno salvo por la tierra húmeda bajo nuestros pies. Tras salir del pueblo y desviarnos de la carretera principal tomamos el camino que nos adentraría en lo más profundo del bosque. A nuestro alrededor, los sonidos de pájaros y otros animales inundaban nuestros sentidos recordándonos como antaño fue la vida de las personas lejos de las grandes urbes del siglo XXI. “!Ah que maravillosa experiencia! la de recorrer aquellos caminos de piedra y roca junto a la ladera del río Mijares”. Una sensación de paz y tranquilidad acompañada de alguna brisa casual, nos animaba a seguir hacia nuestro destino final. Poco a poco y según ascendíamos, el recorrido se volvía más escarpado y resbaladizo. Con cuidado y de manera perseverante uno tras otro fuimos superando todos los impedimentos en nuestro trayecto hasta llegar al lado oculto de la montaña.

Ahí, frente a nosotros, se alzaba imponente como la mismísima puerta al inframundo, la majestuosa Cueva de obsidiana. Un gélido escalofrío recorrió todo mi ser al contemplar tal portento de la naturaleza. Con paso decidido, comenzamos a descender hacia su interior, deslizándonos entre sus abruptas rocas mientras nos adentramos hacia lo desconocido. De su interior, frío e inhóspito, emanaba a su vez una calma sin igual. Durante un instante cerré mis ojos, y todo el mundo pareció desaparecer ante mi, mientras el tiempo mismo se detenía. Aquella mágica armonía nos envolvió a todos, como a los hombres de antaño frente a la madre naturaleza. Incluso después de todos estos miles de años desde que el ser humano comenzara su inexorable recorrido hacia la civilización, en lo más profundo de su ser aún cohabita una conexión mágica con sus raíces terrenales. En ese instante, una gota fría golpeó mi frente, llevándose consigo mis pensamientos. Alzando la mirada, sobre nuestras cabezas, asomaba una bóveda sin igual, repletas de estalactitas curtidas a través de los años por la erosión de los elementos. Aquella mañana, abandonamos la Cueva Negra llevándonos con nosotros el mayor de todos los tesoros. La experiencia del aventurero al adentrarse en lo desconocido y volviendo cambiados. “La primera vez que vislumbre la Cueva Negra no pude sino sonreír”.

 ¿Cómo fue tu experiencia en la Cueva Negra?

Para todos aquellos aventureros que ya se hayan adentrado en las fauces de la Cueva Negra, nos gustaría conocer vuestra experiencia así como que fue lo que más os sorprendió del lugar. También os recomendamos que visiteis nuestra guía sobre cosas que hacer en Montanejos.

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